22 de enero 2026. Localizado en la parte alta del centro histórico del Pueblo Mágico Real del Monte en Hidalgo, es quizá el conjunto arquitectónico más bello e interesante del lugar. Es el primer museo de su tipo en México y seguramente un sitio insólito, tanto por sus instalaciones, como por las colecciones que conserva y se encuentran en exhibición: instrumental médico, salas de atención, un quirófano, sala de rayos X, área de rehabilitación y otra de recuperación; así como equipo, medicinas y sustancias utilizadas en la época del auge minero en la región. En la botica se encuentran los ingredientes originales de la llamada medicina magistral, utilizados desde su apertura en 1907 hasta su cierre en 1983.
Para conocer más sobre este extraordinario lugar, el equipo de CROM Vanguardia Laboral, se trasladó hasta ese Pueblo Mágico. Nuestra sorpresa fue grata al ser atendidos por María Nieves Armenta, responsable del recorrido por las instalaciones del museo. “Este espacio fue fundado por la compañía norteamericana a finales de siglo XIX, empieza a funcionar como hospital a partir de 1907 hasta 1982, cuando lo cierran porque a los trabajadores se les incorporan al Seguro Social”.
Los inicios
El 12 de febrero de 1906 la Sociedad Aviadora de Minas de Real del Monte y Pachuca fue adquirida por United States Smelting Refining and Mining Company, de inmediato introdujo adelantos tecnológicos, como fue el uso de la electricidad, aunque sin una adecuada capacitación, lo que generó un incremento de los accidentes laborales. El hospital fue creado, en 1907, como respuesta a una demanda de los trabajadores, en una colaboración entre ellos y empresarios estadounidenses y fue el primer espacio para atender a los trabajadores de las minas y sus familias. Para solventar parte de los gastos, se aplicó a los empleados y operarios de las minas un descuento de 2 a 4 por ciento, así como una cuota especial de 5 centavos por cada individuo para la construcción del hospital.
Así barreteros y empleados de compañías mineras como Blanca, Santa Ana y San Rafael, entre otras, contribuyeron con un porcentaje de su sueldo para la edificación del Hospital Minero Compañía Real del Monte y Pachuca.
En 1907 el hospital ya contaba con un cirujano en jefe, dos cirujanos ayudantes, una enfermera en jefe, cinco enfermeras y un boticario. La compañía construyó una unidad médico quirúrgica integrada por dos salas, cada una equipada con doce camas, con espacio adicional para otras doce, la botica también quedó instalada y equipada.
“Este lugar fue considerado uno de los mejores hospitales en el país por la tecnología, y la presencia de médicos extranjeros que atendían a los pacientes; además de que fue uno de los primeros hospitales que practicaron operaciones de traumatología; también fue a donde llegaron los primeros equipos de Rayos X. Para 1930 ya era un hospital moderno, avanzado y equipado; además contaba con médicos extranjeros bien preparados con el conocimiento de la tecnología de punta con la que contaban en esa época”, manifestó nuestra entrevistada.
Al ser cuestionada sobre si, en ese entonces, a los trabajadores ya retirados de la actividad laboral se les atendía medicamente como lo hace el IMSS, Mary como nos pidió que la llamáramos, aseguró que no: “A los mineros no los pensionaban anteriormente, los indemnizaban, si se lastimaban en las minas a tal grado de no poder seguir laborando o ya eran mayores sólo eran indemnizados, no era pensión”.
Quien nos muestra las instalaciones del museo nos explica que el hospital fue cerrado 1982 porque incorporaron a los mineros al Seguro Social: “Se mantuvo cerrado por 18 años, después la compañía norteamericana donó el lugar con su equipamiento completo para convertirlo en archivo histórico y museo de minería, asociación civil, para su conservación. Esto no lo maneja ni Gobierno, ni Municipio fue donado con camas, colchones, muebles, utensilios, instrumental, aparatos de rayos x, todo lo que se ocupó en el hospital y hoy se conoce como Museo de Medicina Laboral”.
¿Con qué recursos se mantiene el Museo y quiénes lo visitan?
Para los visitantes hay una cuota de recuperación, recurso que se utiliza para el mantenimiento del lugar y pago de salarios del personal que aquí labora. Nos visita el público en general, pero quienes son más constantes, son los estudiantes de la carrera de medicina, aunque también, tenemos visitantes pequeños de las escuelas de educación primaria.
En cuanto a la capacitación, Mary, indica que estar bien informados sobre la historia del lugar, nombres y acontecimientos del pasado, mismo que le dieron distinción al hospital. “Debemos conocer el nombre de cada uno de los instrumentos que hay en las diferentes salas que tenemos. pero no todo es historia, además compartimos algunas experiencias de nuestros familiares mineros, algunos accidentados y su paso por el hospital para ser atendidos. Es nuestra responsabilidad no dar historias inventadas, debemos ser claros en lo que decimos”.
Mari, recuerda que en ese hospital no sólo se atendía a los mineros accidentados, sino que también había muchos caos de silicosis, enfermedad pulmonar crónica y a menudo mortal causada por la inhalación prolongada de polvo de sílice cristalina, que se encuentra en rocas, arena y concreto.
Durante el recorrido nos percatamos de la presencia de carteles con imágenes sobre la prevención de accidentes y la realización de tareas, Mary, nos comenta que la compañía resolvió colocarlos, porque la mayoría de sus trabajadores no sabía leer o hablaban un dialecto: “Algunos mineros venían de comunidades indígenas, hablaban otomí o náhuatl y no podían comunicarse, entonces con dibujos les mostraban los que podía ocurrir en las minas si no se cuidaban”.
Mary nos comenta que tienes casi 30 años trabajando en el Museo de Medicina Laboral, que se siente orgullosa de lo logrado luego de que la institución ha batallado para conservar los espacios, “todavía hay detallitos que tienen que reparar, pero, los han abierto para poder generar recursos y continuar con lo pendiente. Disfruto mucho mi trabajo, entré con estudios de primaria a limpiar, me dieron la oportunidad de estudiar la secundaria abierta y después la preparatoria, también aprendí algo de inglés. Hoy me hago cargo de dar el recorrido y mostrar la riqueza del lugar a los visitantes ¡En verdad, amo mi trabajo!
La fachada del lugar tiene una arquitectura típica de la época, trabajada en ladrillo y piedra, con techos altos y grandes ventanales. Al interior del Museo de Medicina Laboral se observan tres edificios que rodean un jardín dividido por dos andadores y una fuente de planta octagonal que puedes disfrutar mientras esperas el turno para ingresar. Está abierto de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas y se ubica en el Pueblo Mágico Real del Monte, Hidalgo.